Publicaciones de la categoría: Autos sacramentales

Un Calderón para niños: El gran teatro del mundo

Las pasadas Navidades tuvieron un gustillo calderoniano en Madrid. La compañía Uroc Teatro en colaboración con la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) llevó a las tablas del Pavón Otro gran teatro del mundo, comedia musical basada en el auto sacramental El gran teatro del mundo de Calderón de la Barca. Adaptación muy libre, claro está, destinada además a un público familiar (a partir de 6 años, precisa el programa de mano).

Se trata de la inauguración de un proyecto de la CNTC titulado «Mi primer clásico» con el que pretende hacer llegar a niños y jóvenes las grandes obras de los clásicos, «contados de una forma rigurosa, interesante y, sobre todo, divertida» (p. 3 del programita). No era pequeña hazaña lanzarse con un auto sacramental, género poco frecuentado en los escenarios actuales, y hacerlo grato al público. Pues bien, la idea es sumamente atractiva y he de confesar que, para mi sorpresa, los espectadores quedaron encantados. Por supuesto, la adaptación era tremendamente libre y el texto de Calderón brillaba por su ausencia, y las cuestiones teológicas del género se habían suprimido.

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Pero a falta del texto estaba Calderón como personaje: más todavía, un joven Calderón bastante ególatra que dirige la representación de una obra de teatro para su amigo el Mundo, que está de cumpleaños y, por desgracia, muy enfermo. La historia es bien sencilla: los «Yonadadenada» son un pueblo muy pobre, frente a los «Yotododetodo», muy ricos, y la reina de los primeros manda a su hijo que secuestre a la hija de los segundos para pedir a cambio un rescate que mejore su situación. Pero he aquí que en esta fiesta de cumpleaños para el Mundo, junto a las Musas que siguen a Calderón y el gracioso «Figurón» que le sirve, se ha colado una niña que va introduciendo cambios en la obra que ve y que Calderón se ve obligado a aceptar para agradar al Mundo: así, hace que los príncipes se enamoren y, más adelante, no acepta que la princesa muera a manos del príncipe mostrando así la injusticia del mundo. Decide, al contrario de lo que enseña la obra original, que los actores se rebelen contra sus papeles (aquí se asoman Unamuno y Pirandello) y este cambio devuelve la ilusión al Mundo. Al final Calderón entrega a la niña un nuevo texto: la obra que han escrito entre todos durante la representación.

Un Calderón cambiado, desde luego, pero que llega al público con agrado y aplauso. Y eso no es pequeño logro en un clásico, aunque sea a costa de sacrificar el respeto al original.

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Embajadas y guerras en el auto de Calderón

Peter Paul Rubens, «Alegoría de las bendiciones de la paz», 1630. Londres, National Art Gallery.

En una entrada anterior daba cuenta de las interrelaciones que algunos autos calderonianos (Lo que va del hombre a Dios, El divino cazador, El socorro general y El lirio y el azucena) mantenían con la situación política del momento y en concreto con la guerra de Cataluña. En este cuarteto de textos -y en otros más- se aprecian algunos paradigmas compositivos, algunos ya estudiados por Arellano. Uno menos atendido es la embajada: misión diplomática habitual, contribuye en este género a la exaltación de la monarquía hispánica y legitima las acciones bélicas como vía para mantener la «paz de los Habsburgo». La otra cara de la moneda son los paradigmas del arte militar (asedio, alianza, guarda y socorro) que se asientan en fuentes literarias y también en la estrategia militar del momento, para presentarse como el último recurso posible tras las constantes ofertas de paz ofrecidas, que son siempre rechazadas por la pertinacia de los enemigos.

Sáez, A. J., «Embajadas y guerras: algunos paradigmas compositivos en el auto sacramental de Calderón», Anuario Calderoniano, 5, 2012, pp. 215-231. Texto completo.

Calderón con comento

Los más grandes autores y obras se acompañaban de un comentario que favoreciese su comprensión, explicase las referencias y las fuentes, etc., etc. Como sabe todo amigo de la literatura áurea, los textos del Siglo de Oro precisan de una buena labor de edición e interpretación, edición. Y Calderón no es menos, ni tampoco el caudal de estudios que genera. Para facilitar su consulta acaba de publicarse la bibliografía calderoniana correspondiente al año 2011. Como novedad respecto a la entrega anterior (2008-2010), todas las entradas presentan un breve comentario de su contenido, que tal vez pueda ser de alguna utilidad. Ojalá así sea, pues no han sido pocas las horas que el  responsable se ha quemado las pestañas leyendo trabajos sobre la vida y obra de Pedro Calderón de la Barca… Tiempo bien invertido, eso sí.

Ficha completa:

Sáez, A. J., «Bibliografía calderoniana 2011», en Calderón virtual, coord. J. L. Suárez, Anuario Calderoniano, 5, 2012, pp. 359-407.

Y a ti te digo, discreto lector, que si no te ves citado, no pienses mal ni te enojes. Perdona mis faltas, que son muchas aunque espero que no graves. Y hazme un favor a mí, a ti y a todos: haz llegar tus trabajos a los editores del Anuario Calderoniano, que lo recibirán de mil amores.

Calderón, entre comedias y autos

Diversos estudios han abordado la importancia de la reescritura en la dramaturgia de Calderón. En efecto, don Pedro utiliza material propio y ajeno para crear nuevas obras y, en este contexto, destaca su afición por transponer argumentos o temas del esquema de la comedia a la forma del auto sacramental, como bien estudian Enrique Rull («Los límites entre los géneros comedia y auto», en Arte y sentido en el universo sacramental de Calderón, Pamplona / Kassel, Universidad de Navarra / Reichenberger, 2004, pp. 203-281) y otros.

En un trabajo enmarcado dentro de mi tesis doctoral, estudio la relación entre el género de las comedias religiosas o divinas y los autos sacramentales, parcialmente cercanos desde sus inicios. En concreto, el comentario de los vínculos que presenta La devoción de la cruz de Calderón con el universo sacramental abarca tres aspectos: 1) la alegoría, la estructura y los personajes; 2) la importante simbología de la cruz; y 3) la poética de la verosimilitud moral o cristiana.

Ficha completa:

Sáez, A. J., «Un drama religioso frente al auto sacramental: La devoción de la cruz, de Calderón», en Ingenio, teología y drama en los autos sacramentales de Calderón, ed. C. Pinillos, Pamplona / Kassel, Universidad de Navarra / Reichenberger, 2012, pp. 179-196. Texto.

Otros analizan las interrelaciones y los nexos que algunas comedias de Calderón presentan con la dramaturgia autosacramental. Así, Abraham Madroñal («La conquista del alma y El vencimiento de Turno, dos comedias atribuidas, pero no atribuibles, a Calderón», en Teología y comedia en Calderón, coord. I. Arellano y J. M. Escudero, Anuario Calderoniano, 4, 2011, pp. 217-239.) ha estudiado dos comedias falsamente atribuidas a Calderón que presentan algunos contactos con el molde sacramental.

La guerra de Cataluña en algunos autos de Calderón

Si el género sacramental se considera habitualmente sólo en su perspectiva religiosa, hay que tener en cuenta que algunos construyen su argumento sobre hechos contemporáneos. Es el caso de cuatro autos historiales (entiéndase como ‘relativo a la historia’) de Calderón relacionados con la guerra de Cataluña, a saber: Lo que va del hombre a Dios, El divino cazador, El socorro general y El lirio y el azucena. Junto a la lectura sub specie aeternitatis admiten una interpretación complementaria que parte de los sucesos históricos del conflicto iniciado en 1640 (arriba La batalla de Montjuic, de Pandolfo Reschi). Además, vistos en conjunto ofrecen una visión cambiante a tenor de la evolución de los sucesos.

Referencia completa:

Sáez, A. J., «Doctrina, historia y política en cuatro autos de Calderón con la guerra de Cataluña al fondo», en Teatro y religión, ed. J. G. Maestro, Theatralia, 14, 2012, pp. 119-145. Texto completo.

Se complementa con otro trabajo de próxima aparición titulado «Embajadas y guerras: algunos paradigmas compositivos en el auto sacramental de Calderón», Anuario Calderoniano, 5, 2012, pp. 215-231.

Pintar con palabras

Ut pictura… comienza un adagio clásico. Y es que las relaciones entre literatura y pintura son tema añejo, como el vino. Y como este, parece que las aproximaciones a la materia mejoran con los años. Últimamente han visto la luz tres contribuciones de sumo interés para conocer mejor cómo se teje este tapiz entre el pincel y la pluma. Son:

  • Sánchez-Jiménez, A., El pincel y el Fénix: pintura y literatura en la obra de Lope de Vega Carpio, Madrid / Frankfurt, Iberoamericana / Vervuert, 2011. [Biblioteca Áurea Hispánica, 70] ISBN: 978-84-84-89-590-9 (Iberoamericana); 978-3-86527-639-1 (Vervuert). 416 pp. Enlace.

En primer lugar, Antonio Sánchez-Jiménez, de la Universidad de Amsterdam, ha publicado un libro que recoge, amplía y revisa una línea de investigación que adelantaba en algunos estudios previos. El completo panorama que traza, bien asentado entre dos mundos artísticos, da buena idea de la complejidad y variedad de la presencia y función que la pintura tiene en la obra de Lope. Su trabajo pretende examinar el uso de las referencias al arte pictórico en la creación lopesca, caudal ingente que articula en una serie de puntos clave: los debates sobre la dignidad de la pintura, el problema del mecenazgo, el caso particular del bodegón, las relaciones con artistas como Juan van der Hamen de León o El Bosco, los límites morales que habían de guardarse… Así, permite contemplar y comprender la interrelación de pintura y poesía en Lope, cuya pluma ha firmado cuadros memorables.

  • Calderón de la Barca, P., El pintor de su deshonra, ed. A. K. G. Paterson, Kassel, Reichenberger, 2011. [Autos sacramentales completos, 69] ISBN: 978-3-937734-77-4. 276 pp. + facsímil. Enlace.

Segundo, A. K. G. Paterson ha sacado otra (ya la última a su cargo) edición de un auto sacramental de don Pedro. La versión sacramental de El pintor de su deshonra, supone una interesante muestra del hábito del poeta por reescribir y reutilizar argumentos, motivos y trazas de unas piezas a otras, sumado a las relaciones entre comedias y autos que han estudiado E. Rull y otros. En el nivel artístico, como bien estudia Paterson, merece la pena atender a la adaptación de materia que pertenece al mundo de la pintura, como el tropo del Dios pintor, y manifiesta el interés del texto en el debate sobre el arte pictórico (recuérdese la Deposición en favor de los profesores de la pintura). Se trata de un trabajo muy estimable, en suma, que ha sido comentado en la Bibliografía calderoniana del Anuario Calderoniano.

  • Rinaldi, L., Edición crítica y estudio de El pintor de su deshonra de Calderón, Pamplona, Universidad de Navarra, 2011. [Tesis doctoral inédita.]

Y por último, no me resisto a dar noticia (otra vez) de un trabajo todavía inédito pero cuya publicación se aguarda como agua de mayo. O como sol en Münster, que esa es otra. El 8 de septiembre de 2011 se defendió en la Universidad de Navarra la tesis doctoral de Liège Rinaldi, que saca en limpio el texto de El pintor de su deshonra (comedia), debidamente fijado, anotado y precedido de un estudio preliminar.  Así, cubre una importante carencia en el panorama de los estudios calderonianos, huérfano de una edición fiable de este texto tan célebre. Sin haber podido manejar el volumen pero con la fortuna de haber asistido al acto de defensa, no queda más que esperar a su pronta salida al teatro del mundo. Que se dé por entendido quien quiera…

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