Auctoritates clásicas en el Siglo de Oro

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Foto de los participantes. Cortesía de Clara Marías.

Dentro de las actividades del seminario permanente sobre autoridad y poder que desarrolla el cuarteto formado por las universidades de La Sorbona, Münster, Navarra y Oxford, se ha celebrado un congreso dedicado a «La autoridad de los clásicos en el Siglo de Oro» (29.11-02.12.2012). Ha tenido lugar en un marco con mucho encanto: el Schloss Mickeln, un bonito palacete situado en Himmelgeist-Düsseldorf, que a Christoph Strosetzki le suele gustar para acoger sus eventos, cosa lógica ante el agrado y la satisfacción con que los asistentes salen de allí, como ya ocurrió el año pasado en el congreso sobre «Conflictos y saberes». Si a eso se le añade una sesión de ópera (Hänsel und Gretel) y una visita a la exposición sobre Paul Klee, mejor que mejor.

Aunque manido, el tema ha sido abordado desde perspectivas muy diversas y fructíferas, que alimentarán a buen seguro posteriores indagaciones: la autoridad de Vitruvio en el proyecto de El Escorial (Michael Scholz-Hänsel), la autoridad de san Agustín en las antologías y relaciones de milagros (Françoise Crémoux), el manejo de los clásicos en Jiménez Patón (Jaume Garau) y la novela breve del Siglo de Oro (Metchild Albert) o Tácito en los aforismos de Narbona, Álamo de Barrientos y Antonio Pérez (Paloma Bravo), más dos aportaciones de jóvenes estudiosos como Artem Serebrennikov (sobre la funcionalidad y disfuncionalidad de la retórica clásica en el Quijote) y Clara Marías (Horacio y Séneca como maestros de felicidad en la epístola poética del Renacimiento), con sugerentes aportaciones desde el mundo de las crónicas de Indias por parte de Álvaro Baraibar. Ahora bien, el fin de fiesta inmejorable ha corrido a cargo de Jesús M. Usunáriz, quien con su habitual magisterio orador ilustró al auditorio sobre «Tácito, los tacitistas y la política exterior española en las crónicas y relaciones de sucesos».

El habla del indiano y otras algarabías en el Siglo de Oro

Mucho se ha escrito sobre los registros propios de ciertos personajes en la literatura áurea, como el negro, el morisco, , sin olvidar el particular sayagués que comparten bobos, graciosos y pastores.

Valga este muestrario:

Bobes Naves, M.ª C., «El sayagués». Archivos Leoneses, 22/44, 1968, pp. 383-402.
Canonica, E., El poliglotismo en el teatro de Lope de Vega, Kassel, Reichenberger, 1991.
Chasca, E. de, «The Phonology of the Speech of the Negroes in the Early Spanish Drama», Hispanic Review, 14, 1946, pp. 323-339.
Granda, G. de, «Posibles vías directas de introducción de africanismos en el “habla de negro” literaria castellana», en Lingüística e historia. Temas afro-hispánicos, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1988, pp. 31-41.
Jason, H. M., «The Language of the Negro in Early Spanish Drama», College Language Association Journal, 10, 1967, pp. 330-340.
Valbuena-Briones, Á., «Los papeles cómicos y las hablas dialectales en dos comedias de Calderón», Thesaurus, 42.1, 1987, pp. 47-59.
Weber de Kurlat, F., «Sobre el negro como tipo cómico en el teatro español del siglo XVI», Revista de Filología, 17, 1963, pp. 380-391.
«El tipo del negro en el teatro de Lope de Vega : tradición y creación», Nueva Revista de Filología Hispánica, 19.2, 1970, pp. 337-359.

“Plano de la ciudad de Lima y sus fortificaciones, memitido por el Virrey del Perú Duque de la Palata, con carta de 14 de Octubre de 1687”

El habla de otra figura peculiar, sin embargo, ha despertado -hasta donde tengo noticia- menos curiosidad entre los críticos. Me refiero al indiano, el español que viaja a las Indias y regresa con los bolsillos llenos de doblones y el alma rebosante de aspiraciones de medro. Uno de mis nuevos colegas de la Université de Neuchâtel, Juan P. Sánchez Méndez ha dedicado un trabajo desde la perspectiva lingüística -no en vano esa es su especialidad- al empleo de la lengua por parte del indiano, a partir de una pista que da Lope de Vega en El amante agradecido, cuando uno de los personajes, que no entiende a su interlocutor, exclama «¡Habla indiano!», a lo que otro responde: «Nació en Indias». Según demuestra en su estudio, los testimonios sobre esta forma de expresión «indiana» no se refiere a un determinado modo del español, sino a «un modo de hablar algo “adulterado” y no “puro” del todo, pues su expresión estaba “contaminada” y llenga de palabras indígenas llamadas “palabras bárbaras”», una valoración peyorativa desde la Península que pronto dio lugar a reacciones diversas entre las plumas de las Indias (pp. 541-542).

Y callo, que me alargo, para dejar a quien guste la oportunidad de consultar directamente este trabajo:

Sánchez Méndez, J. P., «“Hablar indiano” durante los Siglos de Oro», en De moneda nunca usada. Estudios dedicados a José M.ª Enguita Utrilla, ed. R. Castañer y V. Lagüéns, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2010, pp. 539-555.

Hispanistas en Zürich

Poco más de un año ha pasado desde mi primera visita a Zürich (VI Dies Romanicus Turicensis), me ha tocado volver a orillas del Zürichsee para asistir a las Jornadas Hispánicas de la SSEH (Sociedad Suiza de Estudios Hispánicos), celebrada durante los días 23 y 24 de noviembre de 2012.

La primera jornada -única a la que, ¡ay!, he podido presenciar- se ha inaugurado con un sentido homenaje a Georges Güntert, profesor emérito de la Universidad de Zürich, a quien se le ha hecho entrega de su libro De Garcilaso a Gracián: treinta estudios sobre la literatura del Siglo de Oro (al cuidado de Iztíar López Guil, Cristina Albizu y Gina Maria Schneider) que recopila buena parte de sus trabajos previos más algunos escritos para la ocasión, conformando el retrato de un hispanista que, no por retirado, deja de estar en activo.

“Two hands writing”

Acto seguido, José María Pozuelo Yvancos ha pronunciado una conferencia («El último Vila-Matas ante el espejo literario»), donde ha repasado la evolución creativa en la narrativa de Vila-Matas, centrado especialmente en el comentario de su última novela, Aire de Dylan (2012). Tras el primer panel de comunicaciones, Juan José Lanz ha disertado sobre el concepto de metapoesía y el estudio de un ejemplo significativo: «Ficción de la palabra» de Guillermo Carnero (donde ha mostrado la imagen anterior).

Junto a las aportaciones académicas y el recital poético de Ana Merino y Luis Muñoz, esta ocasión ha permitido que Antonio Sánchez Jiménez y yo, recién llegados al hispanismo suizo, entremos en contacto con los nuevos colegas de la SSEH. Hoy, que sigue la fiesta sin que pueda participar en ella, deseo a todos que salga bien y aprovecho para felicitar a Itzíar López Guil, Cristina Albizu y Gina Maria Schneider, por la excelente organización del evento, siempre con la amabilidad y simpatía que les caracteriza.

Poesía del Bajo Barroco en Neuchâtel: visita de Pedro Ruiz Pérez

Esta semana la pequeña ciudad de Neuchâtel (Suiza), ha tenido la fortuna de acoger a Pedro Ruiz Pérez, profesor de la Universidad de Córdoba y buen amigo. Invitado por Antonio Sánchez Jiménez, Ruiz Pérez ha dictado una conferencia titulada «La poesía del Bajo Barroco: un proyecto de investigación», sin duda un campo que conoce como la palma de su mano.

Pedro Ruiz Pérez y Antonio Sánchez Jiménez a orillas del lago de Neuchâtel.

En su amena charla, Pedro ha ilustrado al auditorio sobre el proyecto «Poesía Hispánica en el Bajo Barroco» que dirige. Desde las inquietudes iniciales nacidas con el grupo PASO, ha planteado los problemas planteados (calidad lírica vs. desarrollo de novedades poéticas, relación entre modelos opuestos, etc.), las hipótesis de trabajo o las fases del proyecto, que comprende la elaboración de recursos bibliográficos, el establecimiento del repertorio poético del período tratado y la edición de textos poéticos poco conocidos.

El escaparate privilegiado de este proyecto es una página web de sumo interés para todos los curiosos e interesados en la poesía tardobarroca: http://phebo.es/

Animalias en la literatura hispánica

Desde la más temprana Antigüedad, con Esopo y compañía, hasta novelas contemporáneas como Tombuctú (1999) de Paul Auster, los animales marcan su territorio por las páginas de la literatura universal. ¿Quién no recuerda las fábulas, clásicas o más modernas de La Fontaine o Iriarte? ¿O a los canes Cipión y Berganza?

Ante esta fructífera perspectiva, los días 19 y 20 de octubre se celebra en Lausanne (Suiza) el Coloquio internacional «Ficciones animales: animales de ficción en la literatura española e hispanoamericana», organizado por Gabriela Cordonne y Marco Kunz. El primer día -al que asistí- estaba dedicado a las letras medievales y áureas, más una sección centrada en los animales sobre las tablas, donde salieron a pasear más de una vez Cipión y Berganza (Coloquio de los perros) y acudieron el asno Lucio de Apuleyo, el caballero del cisne, la animalización en textos apologéticos sobre la expulsión de los moriscos, junto a otros miembros del reino animal, leídos de modo simbólico, en relación con otros textos o supuestamente conectados con la realidad histórica del momento, etc., etc.

Para acabar, véanse las entradas sobre fieras, bestias y demás bichería que escribe Ignacio Arellano en su blog:

Embajadas y guerras en el auto de Calderón

Peter Paul Rubens, «Alegoría de las bendiciones de la paz», 1630. Londres, National Art Gallery.

En una entrada anterior daba cuenta de las interrelaciones que algunos autos calderonianos (Lo que va del hombre a Dios, El divino cazador, El socorro general y El lirio y el azucena) mantenían con la situación política del momento y en concreto con la guerra de Cataluña. En este cuarteto de textos -y en otros más- se aprecian algunos paradigmas compositivos, algunos ya estudiados por Arellano. Uno menos atendido es la embajada: misión diplomática habitual, contribuye en este género a la exaltación de la monarquía hispánica y legitima las acciones bélicas como vía para mantener la «paz de los Habsburgo». La otra cara de la moneda son los paradigmas del arte militar (asedio, alianza, guarda y socorro) que se asientan en fuentes literarias y también en la estrategia militar del momento, para presentarse como el último recurso posible tras las constantes ofertas de paz ofrecidas, que son siempre rechazadas por la pertinacia de los enemigos.

Sáez, A. J., «Embajadas y guerras: algunos paradigmas compositivos en el auto sacramental de Calderón», Anuario Calderoniano, 5, 2012, pp. 215-231. Texto completo.

Para editar La devoción de la cruz

La edición de una comedia de Calderón es un trabajo en ocasiones arduo y siempre interesante. En especial, resultan muy atractivas aquellas comedias que cuentan con dos versiones, es decir, textos que fueron reescritos por el propio Calderón tiempo después de su primera redacción de la obra. El caso que me ocupa como tesis doctoral es La devoción de la cruz, auto-reescritura de La cruz en la sepultura.

Un resultado parcial de este trabajo ha visto la luz en las actas del I Congreso Internacional «Jóvenes Investigadores Siglo de Oro», bautizadas como «Scripta manent». Esta es la referencia completa:

Sáez, A. J., «Prolegómenos para una edición crítica de La devoción de la cruz, de Calderón», en «Scripta manent». Actas del I Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores Siglo de Oro (JISO 2011, Pamplona, 3 de agosto de 2011), ed. C. Mata Induráin y A. J. Sáez, Pamplona, Universidad de Navarra, 2012, pp. 365-379. [Publicaciones digitales el GRISO.]

Se ofrece primero un acercamiento al fenómeno de la reescritura en este dueto de comedias, se presenta brevemente sutransmisión textual y se ofrecen algunos ejemplos de los cambios ocurridos en el proceso (supresión de versos, adición, personajes, didascalias…). En una segunda etapa se propone una enmienda desconocida para el v. 1410 a partir de la lectura de la primera versión que corrige el texto de la segunda, da cabal sentido al pasaje y se justifica en la tradición literaria anterior y en numerosos textos de la época.

Pierre Mignard, «El Tiempo cortándole las alas a Cupido», 1694.

El pasaje en cuestión había pasado desatendido en la tradición crítica. En La devoción de la cruz dice así:

Ícaro seré sin alas,
sin fuego seré Faetón.
Escalar al sol intento
y si me quiere ayudar
la luz, tengo de pasar
más allá del firmamento.
(vv. 1406-1411)

Sin embargo, la lectura «la luz» no se entiende y debe enmendarse con la propuesta de la primera versión, donde consta «amor». Es decir: se entiende como una referencia de Eusebio a la velocidad que posee Cupido gracias a sus alas, que le podrían ayudar en su intento de escalar las paredes del convento donde se encuentra su amada Julia. Esta opción, como digo, se justifica por el contexto, explicaciones de Ovidio y mitógrafos como Pérez de Moya y Baltasar de Vitoria, y una amplia reiteración de referencias similares en el teatro de Calderón y otros dramaturgos.

Calderón con comento

Los más grandes autores y obras se acompañaban de un comentario que favoreciese su comprensión, explicase las referencias y las fuentes, etc., etc. Como sabe todo amigo de la literatura áurea, los textos del Siglo de Oro precisan de una buena labor de edición e interpretación, edición. Y Calderón no es menos, ni tampoco el caudal de estudios que genera. Para facilitar su consulta acaba de publicarse la bibliografía calderoniana correspondiente al año 2011. Como novedad respecto a la entrega anterior (2008-2010), todas las entradas presentan un breve comentario de su contenido, que tal vez pueda ser de alguna utilidad. Ojalá así sea, pues no han sido pocas las horas que el  responsable se ha quemado las pestañas leyendo trabajos sobre la vida y obra de Pedro Calderón de la Barca… Tiempo bien invertido, eso sí.

Ficha completa:

Sáez, A. J., «Bibliografía calderoniana 2011», en Calderón virtual, coord. J. L. Suárez, Anuario Calderoniano, 5, 2012, pp. 359-407.

Y a ti te digo, discreto lector, que si no te ves citado, no pienses mal ni te enojes. Perdona mis faltas, que son muchas aunque espero que no graves. Y hazme un favor a mí, a ti y a todos: haz llegar tus trabajos a los editores del Anuario Calderoniano, que lo recibirán de mil amores.

Creencias curiosas: heridas que vuelven a sangrar

Caro Baroja (De la superstición al ateísmo) decía que con el tiempo crece el campo de la ciencia y disminuye el de la creencia. En una época de notables cambios en este sentido pero en que las supersticiones todavía tenían gran fuerza entre la gente, se mantienen algunas ideas añejas sobre ciertos fenómenos sorprendentes.

Tradicionalmente se consideraba que las heridas del cadáver de un hombre muerto violentamente volvían a sangrar en presencia de su asesino. Testimonio sobrenatural, se sitúa en el marco de crimen y castigo, de venganza. En Ivain o El Caballero del León de Chrétien de Troyes y en los Nibelungos el criminal es descubierto o está cerca de ello por la proximidad delatora de su víctima, entre quienes parece haber un pacto o conexión prodigioso. Se trata de la prueba de sangre como juicio de Dios, también denominada juicio de sangre, prueba del ataúd (Bahrprobe) y sangre acusadora o delatora.

La muerte de Sigfrido.

A partir de una fase folclórica, la poesía italiana (Serafino Aquilano), y con ella la española con autores como Gutierre de Cetina, se valió de esta idea asociándola con el tópico de la muerte de amor: del mismo modo que el cadáver sangra si lo mira su asesino, el enamorado siente que sus heridas se abren en la presencia de la dama que, metafóricamente, lo ha matado de amor (Alonso, 2003, p. 72; Marcos Marín, 2007, pp. 148-150). Escribe Cetina en un soneto (núm. 127):

Cosa es cierta, señora, y muy sabida,
aunque el secreto della está encubierto,
que lanza de sí sangre un cuerpo muerto
si se pone a mirarlo el homicida. (vv. 1-4)

Era idea tan arraigada en la época áurea que incluso el médico Juan Fragoso estudia la cuestión en su Cirugía universal (1581): aunque duda de tal suceso, acaba concediendo que puede ocurrir: «se ha de creer que acontece esto con secreto juicio de Dios, que quiere con esta señal descubrir al matador, porque la sangre de los muertos da voces pidiendo venganza, como se lee en el Génesis [4, 10] de Abel, muerto por Caín su hermano, donde dijo Dios: “La voz de la sangre de tu hermano me da voces desde la tierra”».

En el Siglo de Oro español funciona como tema literario y como instrumento de prueba judicial. Por peregrina que pueda parecer, lo cierto es que existen varios testimonios jurídicos en los que se consideró este ordalía de la sangre acusadora, si bien se trataba de un práctica marginal (y efectiva) que sorprendía a los contemporáneos «precisamente por no formar parte de las pruebas judiciales aceptadas por el derecho vigente» (Avalle-Arce, 1972, p. 518).

Para quien guste, algunos materiales para curiosear:

  • Atkinson, D., «Magical Corpses: Ballads, Intertextuality, and the Discovery of Murder», Journal of Folklore Research, 36.1, 1999, pp. 1-29.
  • Alonso, Á., «Halcones remontadores y cadáveres que sangran: Dos tópicos entre Cetina y la poesía octosilábica», eHumanista, 3, 2003, pp. 68-76. [http://www.ehumanista.ucsb.edu/volumes/volume_03/Articles/09232003Alonso.pdf]
  • Avalle-Arce, J. B., «La sangre acusadora», Boletín de la Real Academia Española, 52 1972, pp. 511-518.
  • García Herrero, M.ª del C., «Una burla y un prodigio. El proceso contra la Morellana (Zaragoza, 1642)», Aragón en la Edad Media, 13, 1997, pp. 167-194.
  • Marcos Marín, F., «Algunas notas sobre la prueba de sangre», Boletín de la Real Academia Española, 51, 1971, pp. 513-522.
  • –   «Sangre y tinta desde Ivain hasta La venganza de don Mendo», en Cálamo currente. Homenaje a Juan Bautista de Avalle-Arce, ed. M. Zugasti, Rilce, 23.1, 2007, pp. 145-156.
  • Rodríguez Marín, F., Las supersticiones en el «Quijote», Madrid, Centro de Intercambio Intelectual Germano-Español, 1926.

Diálogo entre enemigos en Ámsterdam

Mucha tinta se ha vertido acerca de las relaciones entre España y los Países Bajos, y de la guerra que enfrentó a ambos durante 80 años, en lo que Parker considera el primer conflicto de alcance mundial. Nada mejor para profundizar en el asunto que celebrar un encuentro en el mismo terreno donde nació esta polémica antes de extenderse en el tiempo y el espacio en forma de la célebre «leyenda negra».

Así, ha tenido lugar en Ámsterdam el Congreso Internacional «Fascinación por el enemigo: identidad nacional en el Siglo de Oro español y neerlandés / Fascination for the Foe: Self and Other in the Dutch and Spanish Golden Age». Entre los días 19 y 21 de septiembre de 2012 y en el inmejorable marco del Rijksmuseum y el Museo Naval (Scheepvaartmuseum), un grupo de expertos de España y Holanda -más otras nacionalidades- ha debatido sobre múltiples caras de las relaciones hispano-holandesas, sus aspectos históricos y sus ramificaciones literarias, y artísticas, etc.., más la imagen mutua que se formaba en aquella época.

En efecto, se han abordado temas como la imagen que transmite de los holandeses Barrionuevo en sus avisos (Igancio Arellano) o en las crónicas del momento (Jesús M. Usunáriz), algunos escritos de Saavedra Fajardo (Adrián J. Sáez), la presencia del personaje de Lope de Figueroa en el teatro áureo (Juan M. Escudero), la percepción del conflicto por parte de la Hansa (Thomas Weller), la construcción de la imagen del Flandes indiano (Álvaro Baraibar), la presencia de Lope en Ámsterdam (Leonor Álvarez) y la pintura que transmite de la guerra en su teatro (Oana Sambrian), o en el arte y la literatura del siglo XVII (Victoriano Roncero), etc.

Algunos de los participantes del congreso en el Reijksmuseum, con «La celebración de la Paz de Münster» (ca. 1649) de Bartholomeus van der Helst al fondo.

 

Un evento señalado ha sido la participación de Antonio Muñoz Molina, quien en una sala del Rijksmuseum ha expuesto algunas ideas sobre Rembrandt y Velázquez, en sintonía con algunas de las piezas pictóricas que han influido en su obra, como El jinete polaco que da título a una de sus novelas.

Este simposio ha constituido, además, la primera participación de Antonio Sánchez Jiménez como nuevo catedrático de literatura de la Universidad de Neuchâtel (Suiza) y de un servidor como su ayudante. No será la última.

Adrián J. Sáez y Antonio Sánchez Jiménez en un momento del congreso (Ámsterdam, 19-21 de septiembre de 2012).

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